Usa mi mansión hasta tu muerte

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El anuncio describe un piso señorial de corte moderno en el corazón del barrio de Argüelles. Las vistas, a través de grandes ventanales, son de 360 grados de vistas sobre Madrid. Destaca la pintura lisa de las paredes, la tarima de jatoba, el estuco en el salón, las puertas macizas lacadas en blanco. El valor de la propiedad ronda los dos millones de euros. La señora en zapatillas de casa que cuece espaguetis en la cocina viene incluida en el paquete.

Ana María, de 70 años, vende este hermoso apartamento como nuda propiedad, es decir, que el cliente lo compra con la condición de que ella permanezca en él hasta su muerte. Esta forma de compra-venta se había popularizado en los últimos años en los barrios más humildes de la ciudad, como un modo de combatir la precariedad de los pensionistas, pero cada vez más empieza a ser una opción para ricos que quieren mantener su alto nivel de vida hasta el final.

A ella, que este mediodía prepara la comida para uno de sus hijos que está por llegar, le da una pena terrible deshacerse de la casa en la que lleva viviendo 20 años. Aquí ha pasado los mejores años de su vida. La barra americana forrada de cuero ha sido testigo de las mejores fiestas que se han celebrado en varias manzanas a la redonda.

Sacar sus cosas y ver a otros ocupando las habitaciones donde ha transcurrido su existencia le rompería por dentro —cuenta mientras pasa del hall al salón, del salón al comedor y de ahí a los dormitorios en suite— por lo que ha hablado con su marido que quizá esta podría ser una opción para tapar alguna deuda que arrastran y pasar una vejez cómoda. Sin sobresaltos:
—En una casa como esta cada vez que te llega un recibo te llevas un buen susto.

La rebaja en el precio depende de la edad del vendedor. Se calcula con el valor de un alquiler multiplicado por los años que puede llegar a vivir. Con alguien dentro de unos 70 años, como en el caso de Ana María, la rebaja puede ser del 20%. Con 80, de un 30%, y con 90 o más hasta de un 40%. “Mucha gente tiene hijos maravillosos pero otros no tanto. Por un lado resuelves ese problema de herencia y si quieres te gastas tú el dinero en lo que quieras. Es un complemento fenomenal para la jubilación", dice Ignacio Pérez-Portabella, director de división de Engel & Volkers en Barcelona, donde la inmobiliaria de alto standing ha cerrado varios tratos de este tipo.

“En nuestra empresa el número de operaciones nuda ha crecido en torno al 300% en apenas un año”, explica Eduardo Molet, un experto inmobiliario que utiliza campañas de marketing agresivas, al modo americano. Muchos madrileños lo reconocerán por haberse cruzado con su cara estampada en un cartel. “En los barrios donde hay más demanda es en los barrios más caros como salamanca, Chamberí y Chamartín”.

Molet explica que España es un país de propietarios, y la mayor parte de la riqueza de las familias está en el ladrillo. A pesar de que esta tradición supuso un contratiempo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, lo cierto es que se convierte en una ventaja para los ciudadanos mayores. También para los más pudientes. Esta modalidad es una forma de acabar con la imagen tópica de un viejo marqués bebiendo vino barato en un palacete con goteras porque no tiene suficiente dinero en efectivo.

En ocasiones son los propios hijos los que impulsan el negocio. Katherine y Elisa han heredado el piso de su madre, Adelfa, de 88 años, que disfruta viendo aterrizar los aviones al atardecer desde la ventana de su casa, en Arturo Soria. Sus hijas no quieren vivir aquí cuando su madre se muera y dividirlo tampoco es una opción. Por eso, dicen que han decidido venderlo antes de tiempo por 860.000 euros. Elisa, de 59 años tiene planes de negocios con una amiga y su hermana es una gran ejecutiva que no le interesa vivir en este piso de estilo señorial.

Las hermanas nacieron en Suiza aunque vivieron gran parte de su vida en Cuba hasta que la revolución las expulsó a España. Ella dice que este método de venta en nuda propiedad ahora es muy popular en España y que aunque se venda más barato puede tener el dinero en el momento. Aunque, en unos años puede irse a una residencia y adelantar la compra total. Adelfa tiene la casa abarrotada de fotografías que dan fe de una vida feliz junto a su esposo y su hijas.

Las ventajas para el vendedor es que deja de pagar los recibos del IBI, las derramas extraordinarias de la comunidad y reduce el gasto del seguro. Además tiene una exención del IRPF en la declaración de la renta. El comprador, por su parte, compra el piso por debajo del precio de mercado y, según la ley, tiene derecho a recibirlo en buenas condiciones. Visto de otro modo, esa cantidad rebajada es como si comprara un piso a precio de mercado pero por adelantado se asegurara un alquiler. El destino elige quién saca más provecho de la situación, como ocurre con los seguros de vida.

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